lunes, diciembre 03, 2007

Camarero, este café está frío: ¡quiero la independencia!

Por Antonio Jaumandreu

Qué idiotez, ¿verdad? Pues no andan muy lejos los independentistas catalanes. En el Maresme, comarca costera al norte de Barcelona, cuelgan desde hace días pancartas con la siguiente e inteligente leyenda: “Hoy he vuelto a llegar tarde al trabajo por culpa de RENFE. ¡Por eso quiero la independencia!”.

Palabra de honor, las he visto. Más o menos el mismo era el trasfondo de la manifestación del sábado en la capital catalana: los trenes van mal, luego queremos la independencia. Con el desparpajo que les caracteriza, los políticos catalanes (excepción hecha del PSC, que se moría de ganas pero tenía el corazón partío) aplican el axioma que les es propio e indiscutible: cualquier cosa, si la gestionasen los nacionalistas catalanes, funcionaría mejor. Algo que nunca ha sido demostrado, por cierto, pero tanto da: ¿se dan cuenta de que hace muchos años que, salvo contadas y muy honrosas excepciones, los políticos han renunciado a discutir las afirmaciones de los nacionalistas, dándolas sin más como hechos probados? Y entrando acto seguido, claro está, directamente en la negociación sobre cómo compensar con transferencias y dinero el supuesto agravio.

Hoy mismo el diario El Mundo revela en sus páginas de economía que el gobierno no publica sus balanzas fiscales “para no desmentir a los nacionalistas”. Quien lo entienda que me lo explique: resulta que al parecer tenemos guardadas en un cajón las pruebas que demostrarían que uno de los argumentos más recurrentes del independentismo es falso. Pero no las exhibimos, no se vayan a ofender los farsantes. Claro, necesitaremos sus votos en la próxima investidura…

Pero es que además, a mi modo de ver, es imposible elaborar una balanza fiscal que dé un resultado mínimamente objetivo e imparcial. Por ejemplo, si nos referimos al IVA, ¿quién soporta realmente el coste del impuesto, la empresa que lo liquida a Hacienda o el consumidor final que en definitiva es quien lo paga? Es decir, si mi fábrica situada en Cataluña tiene su principal cliente en Segovia, si a él le facturo el 90 % de mis ventas más el 16 % del IVA, ¿quién hace el esfuerzo fiscal, de dónde sale en definitiva el dinero: de mi bolsillo o del de quien me ha pagado a mí antes? Bien, no se me ofendan los nacionalistas, planteémoslo a la inversa: una fábrica de tapones de corcho con sede en Extremadura, que vende el 90 % de su producción a los fabricantes de cava catalán por valor de un millón de euros, más 160.000 de IVA. Los cavistas pagarán al empresario extremeño 1.160.000 euros, y éste liquidará a Hacienda los 160.000 menos el IVA deducible de que disponga. ¿Es justo que consideremos ese pago imputable al esfuerzo fiscal del fabricante de tapones, cuando los 160.000 euros han salido de la empresa de cava? Que a su vez lo percibirá de sus compradores, que probablemente estén repartidos por toda España. Bien, yo no tengo la respuesta, evidentemente: tan sólo pretendo decir que elaborar una balanza fiscal rigurosa e inapelable es imposible, y que por tanto los resultados serán siempre a conveniencia de quien la encargue.

Los árboles y el bosque

2 comentarios:

Así está Murcia dijo...

Es increíble la calidad de los argumentos de estas personas, ¿y por qué no se independizan de la Generalidad por ejemplo? Además, España no es ni RENFE ni Zapatero.

PD:Campaña "El día de la Constitución, saca tu Bandera al balcón"

http://asiestamurcia.blogspot.com/2007/11/campaa-el-da-de-la-constitucin-saca-tu.html

ICE MAN dijo...

Y añado, si la empresa tiene el domicilio fiscal en cataluña, pero su fabrica está radicada fuera de ella, a qué comunidad imputamos el pago fiscal???

lo de las balanzas fiscales es todo una patraña, es imposible saber con los datos que tienen las administraciones públicas.

un saludo