viernes, marzo 28, 2008

Desde mi trinchera liberal: El debate de la eutanasia


He oído repetidas veces a un médico, que fue por muchos años jefe del servicio de medicina interna de un gran hospital de Zaragoza, decir que jamás enfermo alguno, por muy dolorosa que fuese su situación, le había solicitado la eutanasia. Según este médico, lo que no es raro es que sean los parientes del enfermo los que sí solicitan la eutanasia de un ser querido. Hay ¿amores? que matan.

Es decir, que la eutanasia parece interesar poco a los enfermos y mucho más a sus familiares y relativos, para quienes los enfermos pueden suponer una carga emocional y económica muy importante y desesperada. Legalizar la eutanasia sería, en la práctica, legislar contra el más débil. Podrían darse casos de hijos presionando a sus padres para que les firmen la maldita autorización. Amargo y desolador panorama para los enfermos encontrarse en situación así. Es lo que algunos médicos llaman la eutanasia animada. ¿Cuántos padres aguantarían la presión de unos hijos obstinados en quitarlos de enmedio? y...¿Con qué amargura tirarían la toalla?

La legalización de la eutanasia no deja de ser algo excepcional en los países de nuestro enterno. Sólo dos países, Suiza y Holanda, legislan la eutanasia en algunos casos muy extremos. La aplicación de la ley de la eutanasia en Holanda fue especialmente macabra. Muchos enfermos, que ni habían autorizado ni deseaban la eutanasia, fueron eliminados por cambalaches entre los médicos y los familiares. Dale pasaporte al viejo que toca cobrar la herencia. Se produjo un siniestro desfile de ataúdes y algunos médicos fueron a prisión. Desde entonces, los enfermos holandeses no quieren ver ni en pintura los hospitales de su país. Insisto en una idea: la legalización de la eutanasia legislará contra los más débiles. Esto para algunos es progresista.

Conviene recordar que cuando se produjo la inflación mediática del caso del tetrapléjico Sampedro,el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Lesionados Medulares y Grandes Minusválidos (ASPAYM), Alberto de Pinto, manifestó que si hay algo que une a los 12 mil lesionados medulares españoles es el amor a la vida y el rechazo de la eutanasia como solución a su padecimiento, y que muchos tetrapléjicos, tras la película le habían llamado indignados porque parecía que su única salida digna era la muerte. Lamentablemente, para los tetrapléjicos que se esfuerzan en vivir aceptando las cartas que la vida repartió, no hay titulares, ni exclamaciones de admiración, ni ternura cinematográfica, ni estatuilla yankee. No interesan para el juego que algunos se llevan entre manos.

2 comentarios:

Santiago Chiva de Agustín dijo...

La eutanasia es un tema muy pantanoso. Se habla de legalización de la eutanasia para casos límite. Pero en Holanda, donde lleva legalizada años, no es así; se va haciendo habitual y va calando la mentalidad de que si estás enfermo lo mejor -para todos- es pedir la eutanasia, en detrimento de los cuidados paliativos

Preguntar a un enfermo si desea pedir la eutanasia es ponerle ante un dilema y ya tiene consecuencias en él. Si pide la Eutanasia, se le quita la vida y acaba el dolor, claro. Pero ¿y si pidiera medicina paliativa? Algunos dirán, con tono comprensivo, que no pasaría nada, todo sigue como siempre, se le cuida hasta que muera. Pero no. Ya nada es como antes. Si elige seguir viviendo, siempre tendrá que explicar por qué ha optado por una solución que supone más sacrificios a sus cuidadores, más dinero al Estado por gastos de la Ley de Dependencia y gastos sanitarios. El mismo personal sanitario que le cuida es el que le hubiera quitado la vida. Y como el enfermo no ha querido, hay que seguir cuidandole. Y total, para seguir sufriendo. Y los familiares, que quizá le sugirieron la eutanasia, son los que deben seguir viniendo a verle no se sabe cuantos meses o años más. Y quitando tiempo de dedicación a los niños, y con la hipoteca que les agobia, y en vacaciones, a ver que pasa... Los médicos o los familiares, no va a decir así las cosas, claro. Pero no somos tontos y sabemos cuando algo que hemos decidido no ha caído bien o resulta un engorro.

Encima, el Estado es parte interesada. Aunque los políticos se indignen, saben perfectamente que cuanta más eutanasia, más millones de euros para otros gastos sanitarios. Cuestan mucho menos dinero los trámites de defunción que un día más de cuidados paliativos. Para un contable sin prejuicios morales la mejor solución está bien clara: animar a pedir la eutanasia a todos. Sin embargo, nuestros mayores y nuestros enfermos, que con su vida han colaborado a hacer un mundo más humano, se merecen la mejor solución aunque cueste más. Si alguien quiere tener más reflexiones de interés sobre este tema en la etiqueta: http://opinionciudadano.blogspot.com/ se encontrará unas cuantas

Gracias por ofrecerme la opción de opinar,

Santiago

finig dijo...

Hola Santiago,
Gracias a ti por escribir este excelente comentario. Completamente de acuerdo. Te pido permiso para publicarlo en www.aragonliberal.es
Un cordial saludo,
Fernando Inigo