lunes, marzo 03, 2008

Odio del ministro Bermejo

Por Jesús Salamanca

La política no debe llevar acompañado el odio. Bien es verdad que en campaña electoral los ánimos se caldean muchas veces; pero la sangre no llega al río. Forman parte del escenario o, si se quiere, de la puesta en escena; pero esta vez el presidente Rodríguez se ha equivocado. Ha fichado para tensar el ambiente a quien parece que no dudaría en empuñar las pistolas contra quien no piensa como él. No solo es un ministro de Justicia atípico, sino que es despreciable en las formas. Murcia ha sido testigo de cómo ha abanderado Bermejo la vergüenza de lo que no debe ser un político.

Mariano ‘nosecuantos’ Bermejo, o Bermejinsky como le llama el ínclito Federico Jiménez Losantos, representa la España en retroceso. La España dispuesta a empuñar las armas de la represión y el odio. Sus ojos ‘manaban’ sangre en Murcia. Su tono era el de Largo Caballero. Era el tono de la izquierda descentrada, violenta y torturadora. Jamás advertí tanto odio y miseria en una persona. Representa a la España sin libertad que mamó de la educación familiar francofalangista. Ha querido rememorar el retrógrado fascismo, donde el miedo y la represión eran habitual bandera.

El miedo a perder las prebendas le ha llevado a alimentar el odio en su persona. Me recuerda la izquierda de febrero del 36. Pero frente al odio, a la mala fe y al resentimiento de acomplejados como el fascista Bermejo hay otra España digna y dispuesta a un desarrollo inteligente, contenido y progresivo. En los ojos de Bermejo y en su tono represivo con cadencia hitleriana, he querido ver aquella España de los puños y las pistolas.

‘Nosecuantos’ Bermejo es el reflejo del ‘matón de medio pelo’, acomplejado, que solo asusta al ciudadano normal. El típico ‘berraco’ a quien muchos deseamos enfrentarnos políticamente, sabedores de que el odio le descentra y le traiciona. Ha asustado hasta a sus propios compañeros de partido, conocedores de que cada intervención suya resta votos al partido socialista y alimenta el odio entre las masas. Estamos ante el típico energúmeno bañado de fascismo que precisa Rodríguez para tensar el ambiente. Pero esta vez se han equivocado: les han pillado con el carrito de los helados. ¡Si te ha pillado la vaca….ya sabes!

Su gesto desencajado y violento representa lo más ruin del ser humano. Hay dos signos de odio que detesta la ciudadanía en general: el puño en alto y cerrado, por una parte, y los ojos ensangrentados de odio, por otro. Ambos eran visibles en Bermejo. No entiendo que este “heredero de la España negra”, avente sus complejos mal enfocados y peor orientados. Estamos ante la antítesis de lo que España precisa.

La furia sin precedentes de Bermejo es el mecanismo de compensación de cualquier mediocre que ha sido rechazado en cuantos ambientes ha frecuentado. Su mala fe es el reducto del recurso al que el socialismo acude ante la desesperación. Y éste es momento de desesperación. Hay que aventar el odio, pero haciendo ver al ciudadano que la crispación procede de la derecha.

¡Cuánto nos gustaría a muchos analistas políticos enfrentarnos a una ‘vaca tuerta’ como Bermejo, heredero de la “España negra y sangrienta”! Representante de la España en retroceso, de la España que mira al pasado y con envidia; en definitiva de la España que la izquierda nunca ha sabido gobernar y sí empeñar. De la España que recurre a la cal viva, tomándose la justicia por su mano y pasándose la legalidad por el arco del triunfo pernil.

Lo que ha hecho Bermejinsky, al decir del ínclito Losantos, es lo que no quiere España que se vuelva a repetir. Ha sacado a relucir el odio que lleva dentro y que sus complejos han vuelto a traicionar. Justamente es lo que detesta el ciudadano de bien, que labora y ahorra. Ha mezclado la mala política con el cambio climático, el odio con la desesperanza, la acusación con la venganza. Y nunca esos conceptos han conducido a buen lugar. Merece un escarmiento. Y debe tenerlo sin tardar. El odio debe servir para que pudra a quien lo lleva dentro.

La sociedad que permite que ese odio salga fuera es una sociedad enferma y podrida. De no reprochárselo los asistentes al acto en Murcia, habrán demostrado la misma calaña que Bermejo. El odio, solo genera odio y Bermejo parece querer ser su principal representante. Pero a muchos no nos asusta. Y no solo eso, sino que le tenemos ganas. Muchas ganas, para amordazar su falta de templanza y su venganza en paraísos de paz, concordia y digna convivencia.

Frente al odio que predica Bermejo, hay otra España. Esa España que cultiva la tolerancia, el respeto, la solidaridad, la confianza, la pluralidad de los pueblos, el pacto por el diálogo, la dignidad del ciudadano, el orgullo de ser españoles y el ansia por la desaparición del socialismo mediocre y adulterado. Frente al odio que esparció Bermejo en el Palacio de los Deportes de Murcia, propongo el voto masivo el 9 de marzo para botar el socialismo que ha instalado en la sociedad la crispación, el odio, la división social, el enfrentamiento y la memoria histérica.

Frente al odio de Bermejo, propongo paz. Frente a la siembra de crispación, propongo concordia. Frente a la España negra que representa, propongo la España solidaria. Frente al miedo que siembra Bermejo, propongo la ignorancia hacia palabras ensangrentadas y ruines. Frente a la idiotez, propongo el sentido común. Solo de esa forma, alcanzaremos el equilibrio que precisa una sociedad para progresar.

Dicho sea de paso, el socialismo no es el camino. El siglo XXI precisa de la siembra de ideologías modernas y de progreso. Y el socialismo lleva mucho lustros anclado en el pasado y en el odio, a la vez que representa el retroceso y el germen de los enfrentamientos entre la ciudadanía. Jamás entenderán quienes abanderan el odio y fomentan la crispación social, como el Bermejo que nos ocupa, que educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida.


Jesús Salamanca Alonso

1 comentario:

juegos dijo...

El ministro Bermejo es un impresentable y su señora más aun si cabe. pero como a esta gente se le permite que hagan lo que quieran... saludos