lunes, febrero 11, 2008

Los socialistas dan alegría, y cuando se van más todavía

Por Germont

Como anillo al dedo viene este refrán, referido tradicionalmente a los huéspedes o invitados. Alegría, reivindican los socialistas como todo programa electoral. Alegría frente... ¿frente a qué? Según ellos, frente a la turba insultante y humillante, frente al pesimismo, frente a la crispación, la oscuridad, la tristeza,... Más que alegría, risa floja es lo que a uno le entra cuando contempla la nómina de los “artistazos” que, sin el menor reparo, se vuelcan en pedir el voto para Zapatero. Tiempos aquellos en que el artista era por definición rebelde, contrario al poder establecido, contestatario se le llamaba entonces. La canción protesta, aburrida y tediosa como ella sola, tenía al menos la virtud de la valentía, del desafío. Hoy nos queda la imagen memorable de una panda de maduros multimillonarios cantándole alabanzas al poder establecido mientras patean a la oposición, a una oposición constituida por la mitad de los españoles, a los que insultan y desprecian públicamente pese a que son su clientela natural. Algunos, como Víctor Manuel, ya tienen experiencia en ello: no hace mucho circulaba por internet su oda a Franco, entonada como todo el mundo sabe a punta de pistola. Qué decir de Concha Velasco, que dejó atrás hace un par de siglos lo de Conchita, y que se caracterizó siempre y en todo momento por su feroz oposición al régimen que le impedía trabajar, como todo el mundo recuerda.


Nunca el artisteo de este país había caído en un espectáculo de sumisión genuflexa, de apesebramiento servil tan escandaloso y bochornoso. Muy preocupados tienen que estar los socialistas para sacar al campo de batalla a estas “unidades de elite”. There’s no business like show business, especialmente en España, donde para triunfar no hace falta llenar teatros ni salas de cine, sino que basta con mostrar respeto reverencial, modalidad felpudo, al que maneja el grifo de los cánones y de las subvenciones. ¿La genialidad? Se les supone, como el valor en la mili. PAZ, se autodenominan, como acrónimo de Plataforma de Ayuda a Zapatero. PAZ...guatos.

De todas formas, Zapatero es coherente: si hace meses que dice que el terrorismo no debe ser tema de debate en campaña electoral, ayer dijo lo mismo sobre la inmigración. Pues nada, ya sólo falta que excluyamos la economía y de paso la política internacional. ¿Qué nos queda? Pues eso, hablar del tiempo y alegría, mucha alegría...

“Dale a tu cuerpo alegría, Zapatero, que tu cuerpo es pa darle alegría y cosas buenas, dale alegría a tu cuerpo Zapatero, oooooh Zapatero.... .¡¡¡aaahhhh! !!”. A ver si se les contagia a los 132.000 parados de enero y a los que vendrán en febrero, a las víctimas del terrorismo, a los que ven subir sus hipotecas y bajar el valor de sus pisos, a los que ven cómo sus impuestos se utilizan para comprar votos, a los que se admiran de que, como muy bien dice Pizarro, los “PAZguatos” se permitan insultarles con su propio dinero...


Germont

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