domingo, enero 15, 2006

El Preambulillo

Pues va y resulta que es muy bueno que Cataluña sea una nación, y así lo van a escribir, con letras de sangre de sus/nuestros mártires antepasados o de oro de la Caixa, que para eso sí que entiende de Letras. Incluso acontece que esa ley del embudo nacionalista, antes de su cuerpo fetén, tiene una advertencia que dirá que es una nación. Antes, en la época del cabás y el pizarrín, ¿cuales eran las partes del cuerpo humano? Pues tres, a saber: cabeza, tronco y extremidades. Las del cuerpo legislativo también parecen ser tres: preámbulo, tronco articulado (que se mueve, vamos) y disposiciones varias. A Zapatero la que más le gusta es el preámbulo. Todos dicen que lo importante es lo otro, pero él que no, que él es juguetón y que lo suyo es dar rodeos, que los jeribeques distraen mucho al personal y es de lo que se trata. Un preámbulo fue Carod con la ETA en Perpiñan, y la matanza del 11-M qué fue sino un preámbulo, en forma de advertencia, que nos explicó lo que vendría en el tronco articulado que nos lleva aventando los últimos meses. Ya digo, a ZP le gustan los preámbulos para que no sepamos que estamos jugando al trile. ¿ Y la nación?. Ahora está, ahora no está. Ahora vale, ahora que estás mirando, no vale. A mi me parece que Zapatero es muy listo y nos vende que el preámbulo no es tal, que es un Preambulillo, una excrecencia detrás de la oreja que le ha salido al cuerpo articulado, que, como no le oye la señora Tura, pues no pasa nada. ¿Y los jueces? Ni siquiera el Derecho Romano hablaba de verrugas legales. Sin problemas, pues. Además, Javier Gómez de Liaño ya no ejerce. Sin embargo, no sé yo si les parecerá bien a los secesionistas que su gran nación habite en un Preambulillo. Sónsoles, cuida la piscina.
Piru

1 comentario:

Smith dijo...

Cuando España era la Hispania Romana, Cataluña formaba parte de la hispánica provincia Tarraconense. Y cuando llegaron los Visigodos a la Península, Ataúlfo consiguió que Barcino se convirtiese en la primera capital goda en Hispania.

¿De qué van los tarados naZionalistas?