martes, septiembre 11, 2007

Què fas, Sirera?


Por Antonio Jaumandreu

A ver. El 11 de septiembre de 2007, como cada año, lo previsible es que los líderes del PP que acudan a depositar una ofrenda floral ante el monumento a Rafael de Casanova sean increpados, abucheados, insultados y, tal vez, agredidos de manera más o menos liviana.

Será Daniel Sirera el tercer, cuarto o quinto líder del PP que acuda a esta ceremonia que celebran los líderes políticos y sociales barceloneses sin más objetivo que el de salir en la foto con semblante solemne y grave. Piqué, Fernández, Vidal Quadras,… no sé si me dejo alguno. Por supuesto, todo el mundo debería tener el derecho de acudir a depositar flores en memoria de quien le dé la gana, llámese Rafael de Casanova o Mary Santpere. Y por supuesto también las autoridades tienen la obligación inexcusable (que incumplen año tras año, claro está) de garantizar que ese gesto se produzca sin agresiones. O sea, que entiendo que se reivindique, como hace Girauta en su artículo de LD, la indispensable libertad de “ir donde les dé la gana”. Sentado esto, mi pregunta es qué narices se le ha perdido al líder de turno del PP yendo a depositar un ramo de flores ante el mitificado conseller en cap.

A ver si nos enteramos de una vez: los militantes y simpatizantes del PP en Cataluña no somos precisamente nacionalistas. Hace tiempo que dejamos de creer, casi simultáneamente, en el ratoncito Pérez, en los Reyes Magos, y en la historia de Rafael de Casanova, a quien durante décadas nos dieron por muerto en defensa de Cataluña frente a España. Luego resultó que ni murió en combate, sino ejerciendo como abogado muchísimos años más tarde, ni por supuesto la guerra es la que nos cuentan. Vean si no el brillante resumen que hace Fernando Díaz Villanueva al respecto.

Entonces, ¿de qué se trata, para qué va el PP en procesión de marcado carácter masoquista a un acto con el que sus simpatizantes no nos sentimos en absoluto identificados? ¿Para confundirse con el paisaje, para poder lucir alguna brecha en la frente o alguna americana manchada de huevo? ¿No sería mucho más digno plantarse y decir “no hay ofrenda floral porque no participamos de la demagogia ni de la falsificación histórica que rodea el 11 de septiembre, icono nacionalista introducido con calzador en una comunidad que celebra con mucho más entusiasmo la festividad de Sant Jordi"? Hubiera sido un buen primer paso plantarse, pero no por miedo, sino por una decisión clara y argumentada. Bien, quizá el próximo líder…

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