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domingo, diciembre 02, 2007

¿Quién teme al fascismo feroz?

Siempre he pensado que algo no funciona en un país, en una sociedad, en los que el apelativo “comunista” todavía no es considerado un epíteto denigrante, un insulto como lo es el de “fascista”. No es una exclusiva española, por supuesto, sino que el curioso fenómeno se extiende por todo el mundo, en algunos lugares con más intensidad que en otros. Pero ciertamente en nuestro país la cuestión alcanza niveles sonrojantes, en especial a raíz de las últimas tendencias en materia de lo que se ha dado en llamar memoria histórica... Sigue en Los árboles y el bosque

miércoles, noviembre 28, 2007

IU pretende silenciar a Pío Moa

(Por Lugo liberal) Elentir está en todo y ha hecho un gif animado en apoyo al historiador Pío Moa. Ya he hablado varias veces de su obra. Sus más de 12 años de estudio de los documentos de los archivos socialistas de la fundación Pablo Iglesias hacen que su obra sea imprescindible. Los datos que aparecen en sus libros son irrefutables, aunque yo no comparto todas sus conclusiones. Como sólo se centra en derribar tantos y tantos mitos sobre la Guerra, si sólo se leen sus obras, puede quedar una imagen de Franco incompleta. Debería recalcar más que Franco era un dictador y asesino (al menos tanto como Largo Caballero y el Carrillo de aquella época, aunque estos tuvieron menos tiempo para llevar a cabos sus planes). Por eso es bueno beber de varias fuentes y por eso resulta imprescindible la lectura de "1934. Comienza la Guerra Civil" y de "Los mitos de la Guerra Civil" de Pío Moa. A mí me cambiaron la vida. Desde que llevaba un para de capítulos dejé de oir sólo la Ser... Lo que me contaban sobre esa etapa tan importante es falso. Los documentos de la Fundación Pablo Iglesias lo demuestra. Y ya no digamos la mayoría de películas sobre la Guerra Civil.

PD: Mientras intentan encarcelar a un historiador que cita fuentes socialistas, se da la circunstancia de que la doctrina de los jueces españoles, a través de sus recientes sentencias, es la de proteger la libertad de expresión de grupo que exaltan el terrorismo y se ríen de sus víctimas. Como la decisión de la Audiencia Nacional de archivar la denuncia contra el grupo pro-terrorista de punk-rock Soziedad Alkohólika.

- "Los mitos de la Guerra Civil" de Pío Moa, 3,95 €

- La II República vista por un republicano liberal

jueves, julio 19, 2007

19 de Julio de 1808: La batalla de Bailén

Por Lugo liberal. El día que cobraron los gabachos
Hoy toca batallita, porque es buena fecha. El 19 de julio de 1808, a un ejército francés de 20.000 fulanos que se retiraba desde Andújar hacia Despeñaperros lo hizo polvo, en Bailén, una fuerza de tropas regulares y paisanos españoles. Y como aquél fue el primer desastre napoleónico en Europa, y también la primera vez que un ejército imperial capituló por la patilla, hoy me apetece recordarlo. Más que nada, porque ni siquiera estoy seguro de que el asunto figure todavía en los libros del cole. Se trata de una batalla, con gente haciéndose pupa; todo lo contrario, en fin, del diálogo de civilizaciones y el buen rollito macabeo, acostumbrados como estamos a confundir Historia con reacción, memoria con guerra civil del 36, pacifismo con izquierda, guerra con derecha y militares con fascistas.
Sigue leyendo a Pérez-Reverte en XlSemanal

domingo, abril 22, 2007

Guerracivilismo subvencionado

En el periódico La opinión de ayer aparece un artículo firmado por D. Carlos Etcheverría, presidente del Ateneo Republicano de Galicia -una de las diecisiete repúblicas del reino, como es sabido-


Su hilo argumental es que en julio de 1936 la derecha española se alzó contra la legalidad republicana, destruyéndola y sometiendo a España, tras una cruel guerra, a una ominosa dictadura durante cuarenta años, hasta que, transcurridos otros treinta desde la muerte del dictador, por fin, los perdedores, es decir, los buenos, el 14 de marzo de 2004, han podido recuperar el poder del que habían sido violenta e ilegítimamente despojados, cerrándose así el paréntesis de ilegitimidad abierto por la sublevación de 1936.

Pero los infames herederos de aquel régimen, que se niegan a reconocer su culpa y a pedir perdón -requisito previo a la reconciliación- se opondrían a este final feliz, al votar en contra de la llamada “ley de la memoria histórica”, basada en el cuento del Sr. Etcheverría.

Este cuento canónico, estúpidamente maniqueo, es el que se enseña en muchas de nuestras escuelas setenta años después de los hechos, pero no coincide con lo que cuentan los más ilustres republicanos -Ortega y Gasset, Salvador de Madariaga, Pérez de Ayala, Gómez de la Serna, Gregorio Marañón. ... - fugitivos, para no perder la vida a sus manos, de aquella “legalidad republicana”a cuya instauración tanto habían contribuido.

Por su autoridad intelectual y moral fuera de discusión, citaremos el juicio del célebre coruñés D. Salvador de Madariaga sobre aquella “legalidad”:

"Aumentaron, en proporción aterradora los desórdenes y las violencias, volviendo a elevarse llamaradas y humaredas de iglesias y de conventos hacia el cielo azul, lo único que permanecía sereno en el paisaje español. Continuaron los tumultos en el campo, las invasiones de granjas y heredades, la destrucción del ganado, los incendios de cosechas (...). En el país pululaban agentes revolucionarios a quienes interesaba mucho menos la reforma agraria que la revolución. Huelgas por doquier, asesinatos de personajes políticos de importancia local (...). Había entrado el país en una fase francamente revolucionaria"

En un artículo publicado en El Mundo el 17 de los corrientes Henry Kamen recordaba que, por violencia política, «en especial después de 1934. .. hubo más de 2.400 muertos en los cinco años de aquel régimen, una cifra que excede el número de víctimas de cualquier otro país europeo en esa etapa en que la democracia estaba luchando para sobrevivir en toda el continente»

En unas recientes declaraciones, el más notorio genocida de aquel conflicto, Santiago Carrillo Solares -que multiplicó en unos días, aquella cifra aterradora-, acaba de decir que la derecha española está como en el 36, lo que, viniendo de él -uno de los buenos- tiene un especial significado.

Hoy como entonces, es seguro que no fue la guerra lo que destruyó la legalidad republicana: fue la destrucción de la legalidad republicana, mayormente a manos del partido socialista y los separatistas catalanes, lo que provocó el golpe militar, cuyo fracaso condujo a la guerra.

Carlos Etcheverría lo sabe, o, al menos, podría tener la prudencia y la ecuanimidad de considerar una versión de los hechos no tan estúpidamente maniquea como la que esgrime.


Por ello, cuando, con notoria desvergüenza, dice que “asentar sobre mentiras la convivencia social, es un ejercicio desvergonzado e hipócrita, al que no quiere renunciar esa patulea que se revuelca en los bajos fondos de la política basura” está describiendo su propia actividad de propaganda guerracivilista al servicio de los actuales gobernantes, extremadamente generosos en la atribución de fondos públicos al ARGA, cabría pensar que en mérito de estos constantes y diligentes servicios
Coruña Liberal